Ésta instantánea tarde, supe qué era la sinceridad; estaba en aquel bello parque donde me encontraba sentada jugando conmigo a creer en lo que más quiero, hasta convertir todos mis deseos realidad; sin embargo, ella me explicó que antes de que todo eso fuese posible debía de observar a mi alrededor y me preguntó en un susurro qué era lo que yo veía? Fue tan peculiar su pregunta que no supe que contestarle, porque ella podía ver la verdad en mi corazón, pero me dijo que no tuviera miedo; era una simple pregunta, que significaban tantas respuestas y cuál podía ser la real?. Lo extraño es que no pude contenerme y empecé a bailar; me sentía como una niña, pero mientras bailaba le contestaba que lo que veía era vida; vida en aquellos árboles que nos proveen oxigeno todo el día y que son tan verdes y firmes que por un minuto uno desea serlo; vida en el esclarecido cielo azul, que es la capa esencial para que vivamos en el hogar al que llamamos Tierra; vida en la fauna silvestre, que a pesar de su extinción mantienen el balance en cada ecosistema; vida en el aquí y ahora para expresar mediante mi cuerpo lo que siento, lo que la sinceridad de mi corazón quería que expresara.
Es así como ese día la sinceridad entro a mí, sigilosa, cautivadora y errante.
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